miércoles, 12 de enero de 2011

Cuento de Miriam Rodríguez

Un dia un niño leyó en el periodico que algunos niños de Africa no tenian casi de nada, entre otras cosas no tenian juguetes, así que lo habló con sus amigos y decidieron hacer un viaje a Africa con juguete para llevarles a los niños. Durante muchos dias estuvieron pidiendo juguetes que ya no les servian a sus amigos. Consiguieron hacer muchos paquetes. Pusieron el dinero de sus pagas y pudieron comprar los billetes de avion para Africa.

El dia acordado todos subieron al avión y algunos estaban llorando, otros chillando, otros mirando el paisaje.... Habia mucho lio en el avión... Cuando nos acercabamos ya a Africa, cuando se oyó unas turbulencias, el piloto del avión intento arreglarlo pero no habia manera, entonces bajamos planeando a una selva. Sin querer el avión derrapó y por abajo se calleron maletas, juguetes,.... de todo.

Las puertas del avión estaban cerradas y de repente un niño dijo: ¡mira nos vienen a ayudar!. Los niños del pais de África donde habia aterrizado forzosamente el avión vinieron a ayudarnos y nos preguntaron ¿que tal estabamos?. Nos llevaron a sus cabañas y nos hicieron una fiesta de bienvenida.

Llegó el dia de irnos y todos estabamos muy tristes. Cuando llegamos a casa enviamos por correo algunos juguetes que teniamos nosotros guardados para agredecer todo su amabilidad con nosotros y aprendimos que todos podemos ayudar los demás.

Cuento de Inés Barona



lunes, 10 de enero de 2011

Cuento de Candela Barona Chomon



Cuento de Pablo Toraya Martínez

Érase una vez un niño muy trabajador, cuando algo se caía él muy responsable se ofrecía para limpiarlo; ellos le decían que sí pero a veces le decían que no, y como era muy responsable les decía que vale, ellos se ponían muy contentos. Y esta historia que os voy a contar, va sobre cómo el niño se hizo así.

Un día el niño, que se llamaba Diego, estaba en el parque echando pan a las palomas cuando apareció su madre y le dijo: las palomas te quieren y Diego le contestó: no, las palomas sólo me quieren porque les hecho pan. Su madre le dijo: eso creía yo a tu edad pero un día no les traje pan y se quedaron igualmente. Entonces Diego, mientras volvían a casa, se quedó pensando en lo que le había dicho su madre, ¿y si su madre tenía razón?. La verdad, no sólo se podía creer que las palomas le querían sólo porque les echaras pan, y entonces Diego, un niño tan malo que ni os lo podéis imaginar, siempre después de aquel día en que su madre le abrió los ojos, cuando se iba a enfadar pensaba en aquel esplendido día y entonces decía: no me pienso enfadar. Desde entonces todos viven muy felices con él.

viernes, 7 de enero de 2011

Cuento de David Luena

Hace un año llegó a santander un niño de Etiopía y ahora es uno de mis mejores amigos.

Cuando llegó mi amigo, me dio mucha pena porque él nos contó que no tenian agua en casa, que tenia que ir a buscarla muy lejos con dos calderos y sólo tenía 5 años.

También le vimos los pies, lo dedos no tienen uñas, pues no tenía zapatos y tampoco un pediatra que se los curara.

Ahora él esta muy contento aquí, pues ya tiene todo los que los niños de Santander tenemos: Va al colegio ahora y tiene muchos amigos, tiene zapatos, médico y lo mejor de todo es verle comer, le gusta todo todo, hasta las verduras y tarda muy poco en comer siempre nos gana a todos.

Ahora mi amigo es feliz, y le gustaría que todos los niños de Etiopía pudieran estar como él.

Cuento de Omar Pérez

Erase una vez un niño llamado Haisam, era un niño saharaui.

Cuando él era pequeño iba al mar, veía muchos peces y su familia criaba cabras y camellos, pero vinieron los marroquíes a invadirlos y les quitaron todas sus tierras.

Ahora tenían todas sus comidas llenas de moho y una saharaui hizo huelga de hambre para ir a su tierra.

Después vino la guerra, los saharauis tenían muy pocas posibilidades pero los españoles les ayudaron y juntos pudieron derrotar a los marroquíes.

El protagonista de este cuento, Haisam pudo volver a pescar en su tierra amada, el Sahara y criar sus cabras y camellos en paz, como siempre había hecho su familia...

Cuento de Alba Sánchez

Esta historia trata de un niño llamado Verdulio. Este niño estaba exclavizado en África y no iba a la escuela, estaba muy delgado porque casi no comía, además de todas las horas del día que se pasaba trabajando.

Verdulio tenía los ojos verdes y el pelo castaño y su piel era negra. Pero él no era el único al que trataban con injusticia, pues otros muchos niños y niñas estaban en su misma situación.

Un día Verdulio decidió decir a sus compañeros que no podían pasarse toda su vida allí y que lo más normal es que fueran a la escuela, aprender y poder saber cosas para luego tener otro futuro mejor.

Pero la persona que abusaba, haciéndoles trabajar, se enteró de sus conversaciones y de que se querían ir de allí, y les dijo amenazándoles: "¡vosotros no os vais de aquí, estáis para servirme a mí!"

Todos los niños y niñas se pusieron muy tristes y estaban tan indignados que decidieron hacerle una trampa.

A la mañana siguiente cuando su maltratador fue a entrar en el lugar donde dormían, le habían puesto algo en el suelo con lo que tropezó y cayó de morros contra el suelo y una red le cayó encima. Entre todos le ataron con una cuerda a la pata de la cama...

Y los niños consiguieron volver con sus familias y felizmente poder ir a la escuela.

Verdulio fue como un héroe para todos, pues les había dicho la Verdad y les ayudó a todos.

lunes, 3 de enero de 2011

Cuento de Irene Ruiz San Miguel. GANADORA

Esta historia empieza un viernes 17 de noviembre con Pablo, un niño de apenas 12 años. Nuestro protagonista se dirigió a clase donde se sentó junto a Borja, el mejor amigo de éste. Su profesora entró enseguida a la clase y después de corregir los deberes dijo a sus alumnos:

- ¿Alguno sabe que pasa este lunes?

- Yo, seño – dijo María – Es el Día Universal del Niño.

- Muy bien María. Y… ¿Alguien me podría decir algún derecho de los niños?

Casi nadie levantó la mano, por lo que la profesora mandó un trabajo sobre los derechos principales de los niños. A Borja y a Pablo les parecido un fastidio, aunque en el fondo no lo era. Decidieron hacerlo los dos juntos y después de clase por la tarde se fueron a casa de Pablo.

Cuando llegaron, se encontraron a los padres de Pablo preparando la cena. Por lo visto, ya no hacía falta avisar a los padres de Borja. Se fueron al cuarto de Pablo y al poco rato llamaron a la madre de Pablo para que les ayudase.

Después de casi dos horas trabajando consiguieron el trabajo perfecto para el lunes.

Ese día fueron lo primeros en sentarse en clase pues estaban ansiosos por enseñar su trabajo a sus compañeros. Cuando llegó el momento demostraron perfectamente lo bien que sabían y conocían los derechos de los niños:

“Haciendo este trabajo hemos aprendido muchas cosas por ejemplo: que cuando nuestros padres o profesores nos regañan no es más que para EDUCARNOS, cuando nos castigan por contestar mal es solamente para enseñarnos a SER EDUCADOS, es igual que cuando nos obligan a hacer los deberes y atender y estudiar en el colegio, nos están enseñando a SER OBEDIENTES Y RESPONSABLES y ofreciéndonos la oportunidad de IR A LA ESCUELA. Pasa lo mismo cuando vamos al médico y nos vacunan, lo hacen solo por nuestra salud y respetando el DERECHO A LA SANIDAD. Cuando nos ponen verduras frutas y pescado, lo hacen para cuidar nuestra SALUD Y nuestra ALIMENTACIÓN.

También es un derecho del que nunca nos quejamos cuando nuestros padres nos llevan al parque y juegan con nosotros o nos apuntan a actividades que nos gustan para darnos también ese derecho a la DIVERSIÓN.

Todo esto son alguno de los derechos de los que disfrutamos, y de los que la mayoría, por lo menos hasta hace poco ni siquiera teníamos la menor idea.”

A Pablo y Borja les sirvió de mucha ayuda este trabajo, con el que aprendieron sus principales derechos.

Otro derecho muy importante y principal es poder gozar de estos derechos y muchos otros sin importar del país que fuesen o la religión en la que creyesen.

Como por ejemplo Pablo y su amigo; los padres de Borja son musulmanes y practican el Islam, y Pablo nació en Camerún y se vino a España a los 3 años, lo cual no les impide hacer amigos o jugar como los demás.

Cuento de Pablo Saiz González

El otro día después de conseguir la colección de cromos de la liga, tenía ganas de hacer otra más del Código Lioko. Mi madre me dijo:-Pablo ahora no, pero a mi me daba igual yo quería seguir comprando cromos, así que el martes cuando vino mi abuela a buscarme al colegio la pedí un sobre de cromos.

Al abrirle me di cuenta que era exactamente la misma que ya tenía, cambiaba alguna cosa pero los cromos eran los mismos que los de la colección anterior.

Cuando mi madre vino a buscarme se dio cuenta enseguida y se enfado mucho conmigo y me dijo que me iba a demostrar que con lo que yo y mi abuela habiamos gastado a lo tonto, un niño que no tiene nada, puede comer.

Yo no me lo creía porque solo vale 60 céntimos.

Cuando salimos del colegio me llevo a por una barra de pan, la cual partimos por la mitad ,fuimos a comprar una loncha de jamón york e hizo un bocadillo,demostrandome que un niño de esos que yo no conozco pero que si ella me dice que hay yo la creo, puede un día comer, me sentí mal y creo que mi abuela y yo lo hicimos muy mal porque todos los niños del mundo deberían de tener todos los días comida.

¡¡Los socios/as nos felicitan la Navidad!!

"Os deseo una Feliz Navidad y que no os atragantéis con las uvas"

INES BARONA

"Felices Fiestas"

ÁLVARO, CRISTINA, PABLO Y VALENTÍN QUIJANO VITIENES

"Feliz 2011" (Con power point incluido)

JESÚS CHOYA

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